domingo, 15 de junio de 2008

Poemas de Aurelio González Ovies

Imposible sustraerse a la honda sencillez de la poesía de Aurelio González Ovies. Tan humana que te habla de tí sin conocerte y tan profunda que te envuelve en un abrazo de sensaciones cada vez que la lees.

Que pena que resulte tan difícil encontrar algunos de sus libros. Necesitamos esa antología pronto, Aurelio.

Dejaré aquí dos poemas suyos, de La hora de las gaviotas

Usted seguro que ha sentido vergüenza alguna vez
al decir que en su cuarto caía una gotera
o que su pobre madre le hacía el bocadillo
siempre de natas con azúcar
-son cosas de la vida-.
Confieso que en mi casa el olor a humedad
era casi entrañable
y todos los domingos se comían garbanzos,
salvo en alguna fecha señalada.
Que lloré muchas veces por no querer llevar
los jerseys con coderas
o no tener un lápiz con enanito arriba.
Confieso que la ropa nos la daban los primos
que ahora son albañiles
y que nuestra familia se rompió por la herencia
de unos metros cuadrados de baldosas con taras
-son cosas de la vida-.
Que, a escondidas de todos y hasta los siete años,
tuve el chupete debajo de la almohada.
Confieso que los míos son personas sencillas:
usted sospecha que hablo de un padre que no sabe
lavarse bien los dientes,
de una mujer que escribe con mala ortografía,
de unos hermanos fieles como la misma sangre
y una casa que huele, cada vez que entro en ella,
a las húmedas manos de la melancolía.
Confieso que he nacido donde hubiera elegido
por encima de todo
cada vez que naciera.


◊◊◊◊◊◊◊


Yo también masticaba la cal de las paredes
en las tardes de agosto
y creía que sólo se moría en invierno
y no entendía por qué cada vuelta del mundo envejecía a mi madre
Estuve enamorado de una araña grandísima que vivía en una grieta
de la puerta
y hacía competiciones de gusanos.
El cielo me parecía una carpa gigante
y cuando vi pasar los primeros aviones los ojos se me abrieron
como dos libertades.
Mi padre me enseñó a comprender el viento,
a predecir la lluvia en la piel de los árboles
y por eso he tenido siempre miedo al futuro.
De pequeño, además, yo quería ser gitano
para tener un burro, entre otras muchas cosas,
y caminar descalzo.
Pero la vida nunca acepta nuestros ruegos
y me gustó el latín no sé por qué motivo
y aquí estoy ensañando lo que a veces no entiendo.
¿Qué voy a decir yo de la palabra hombre?,
¿cómo puedo explicar que para que haya historia
hubo que desde siempre ir matando o muriendo?
Conseguí ser mayor y me quité estos vicios a pesar de mí mismo:
y me conformo y callo y voy tirando
y echo de menos mucho la araña de la grieta
y el olor de la cal me es como de familia.
Aprendí, como todos, a amar lo que no amo,
y a hacer, según la norma, lo que todos hacían.


Aurelio Gonzalez Ovies

7 comentarios:

Natalia Menéndez dijo...

¿De dónde lo sacaste? Yo no lo encuentro. Muy buenos los dos, entrañables. Me gustaría leerlo entero.
Es fácil sentirse identificado, a mi también me daban ropa mis primas y en mi casa siempre se comia lo mismo el domingo, pero era (es, cuando voy a comer con ellos) paella. :-)

Esperanza dijo...

No tengo el libro ¡qué más quisiera!, voy robando de aquí y de allá los que encuentro.
Yo también heredaba la ropa de mi prima, comía lo mismo todos los domingos (eran garbanzos) y, aunque no te lo creas, tenía una araña viviendo en el marco de la puerta de entrada a mi casa a la que le había puesto nombre... ¿cómo no voy a sentirme identificada con lo que escribe Aurelio?, parece que me conociera de siempre...

Natalia Menéndez dijo...

Se nota que sois de la misma generación, la del garbanzo, ja, ja.
Tengo fobia a las arañas, así que yo, si había arañas en mi casa, lo he borrado de mi memoria...

Tucuman 846 dijo...

Gracias, como siempre, por las recomendaciones. Intentaré encontarlo.
Saludos

Hernán dijo...

Yo también me identifico con esta generación, aunque no sé por qué, en mi casa los garbanzos eran siempre de los Lunes.
Estupendos poemas, especialmente entrañables para mí. Solo me duele tener que conocer estos poetas a través de los blogs (gracias Esperanza por compartirlos), en librerías apenas si encuentro, en todo caso lo de siempre.
Un abrazo.

fuina dijo...

Son todos buenísimos recuerdos..salvo los de los garbanzos!!!! Me quedo con ellos.. y añado el "arroz con pitu" (ji ji).Besinos

Fátima dijo...

El primer poema es uno de mis favoritos ;), ese y el de el poema que cayó al mar me encantan especialmente.
Y hablando de comidas, yo tengo una tía que para cada día de la semana tiene un plato de comida fijo.
Un beso