miércoles, 26 de abril de 2017

Entonces



Este texto se publicó en junio de 2013 en la Nueva España como artículo, pero en realidad había sido concebido como poema, ahora recupera su forma.


 
nos gustaba rodar sobre la hierba,
observar los insectos,
los renacuajos antes de que se hiciesen ranas.
Mirar a las mujeres que tendían la ropa,
despertar la pereza de las horas completas,
las que pasan sin miedo a que nada se acabe.
Esperar que tu madre gritase «la merienda»
y volver a la calle del pan con chocolate.

Las tardes infinitas,
los lugares perfectos,
donde habitaban juntos los grillos y el asfalto.

Se podía pasar de la ciudad al campo sin salir de mi calle.
Se podían vivir las vidas de los libros,
o inventar otras nuevas.

Los amigos valían más que cualquier juguete,
la aventura esperaba siempre en las escaleras,
que bajabas deprisa sin usar pasamanos ni barandilla alguna.
Quién necesita apoyo cuando se siente inmune a todo lo que duele.

La galbana jugaba con la risa y al corro,
a la queda, al cascayo,
a la goma y a todo.

La galbana agotaba la luz de cada día,
y encendía farolas y bombillas y lámparas,
y nos llevaba a casa a cenar y a la cama.
Un lapsus solamente, la mañana volvía.
Y volvía otra vez cargada de pereza,
de carreras y olores.
Y había primavera,
y verano.
Así sería siempre, estábamos seguros.

Entonces no sabíamos que hay cosas que terminan,
personas que abandonan,
miedos que no nos dejan vivir esa pereza con gozo y sin recortes.
Entonces el presente pesaba como el oro, se medía en quilates,
ni el antes ni el después tenían importancia.

Ahora el pasado duele,
por su propia inconsciencia,
y por esta certeza de haberlo ya perdido.
Condiciona el futuro todo lo cotidiano
porque asusta saberse inseguro y finito.

Ahora necesito coger la barandilla,
mirar los escalones y no pisar en falso.
Sentirme cuidadosa, forzar el optimismo.
Y necesito, al menos cada una o dos semanas,
como una medicina que sosiega el cerebro,
volver a la pereza inútil de la infancia,
desconectar el ritmo circular de mis pasos
y escribir estas cosas,
que no sirven de nada.


   E. MEDINA       

jueves, 20 de abril de 2017

Noche de poesía en La Felguera

Desde el Centro de Creación Escénica Carlos Álvarez Novoa de La Felguera me han invitado a participar en una de sus Noches de poesía.
La lectura de los poemas correrá a cargo del grupo de teatro Kumen.
El acto estará presentado poe el escritor Javier Cellino y contará también con mi participación.
Estoy encantada y muy agradecida de que hayan contado con mi participación en esta hermosa experiencia.
Será el próximo 21 de abril a las 20:00 ( toda la información está en el cartel adjunto)

jueves, 1 de diciembre de 2016

Ya iba siendo hora de volver

La poeta camina por la calle,
las bolsas, el paraguas,
y los pies empapados dentro de los zapatos.
Ella no hace las guerras,
ni se inventa las crisis,
ni reparte paciencia en la cola del paro.
Ni siquiera ella puede
ser voz de los que sufren.
Solo para un momento
y escribe algunos versos aunque la lluvia arrecie.

Que inútil ser poeta
- decía en Orihuela
la amiga de la madre
de aquel joven cabrero-.

E.Medina, publicado en Aunque tú no estás, homenaje a Miguel Hernández, Aviles, Octubre, 2010


jueves, 12 de junio de 2014

Noche Blanca 2014

Mañana, en La Factoría cultural de Avilés. A las 21:00. Para los no-futboleros:



sábado, 26 de abril de 2014

AFASIA, de Guillermo del Pozo

del nuevo libro de Guillermo del Pozo:


 
 
Entonces comprendí que era un árbol.
Solo.
Y había tanto bosque tanto.
Y tú me preguntabas ¿qué te pasa?
Y mi respuesta se ahogaba en mi propia corteza 
Y las ramas mis brazos y tus pies que se alejan.
Y mis ojos huecos calientes donde anidan vencejos
Y me abrazas y llueve.
Entonces comprendí que era viejo
Que ya sólo madera.
Y el fuego me quema.
No me hagas más pregunatas
Si ya sabes las respuestas.

     (Guillermo del Pozo)

domingo, 9 de febrero de 2014

Ana de Valle




Ana Iglesias Arias nació en Avilés, el 3 de agosto de 1900. Adoptó el pseudónimo Ana de Valle para firmar sus textos como homenaje a su marido Eladio Valle.

Sus inquietudes sociales, las circunstancias de nuestro pais entonces,  la obligaron a conocer el exilio, la separación de sus seres queridos.
Aunque fue una mujer activa en la literatura su obra apenas traspasó las fronteras de nuestra tierra.
Su vida, su obra, pasa desapercibida para la mayoría de los avilesinos, ya va siendo hora de que su nombre empiece a sonarles.

Dejo aquí algunos poemas de su libro Escorzos publicado en  Avilés en  1978. Son fruto de su madurez vital y literaria.


NO LOS llevéis a las ferias.

Mis versos
son
para leerlos
a corazón abierto
en la intimidad
en el silencio...





ALGO me lastima dentro,
 muy dentro...                                                                      
Algo que me lastimará por siempre.                                                               
Un largo exilio
que me dejó herida, mutilada de los mios,
en medio del mundo.
¡Se me hinca como un clavo,
desangrándome,
hilo a hilo, la alegría,
 la más pura, la del corazón.




NADA MÁS
abrir las ventanas
a la aurora
ya entra la soledad
felinamente...
No tengo a quien dar los
buenos días,
ni un beso.
Alzo los ojos
y digo:
            ¡GRACIAS POR ESTAR VIVA!

                                                  Ana de Valle.


(En las imágenes la portada y contraportada de Escorzos. En la portada Revolución bicolor 17, de Enrique Santos).                                                                                  



 El 23 de enero articipé en  una sencilla ofrenda floral a su tumba por el treinta aniversario de su muerte. Es tarea nuestra que siga viva.

Aquí los enlaces a la prensa: la Nueva España y La Voz de Avilés

lunes, 24 de junio de 2013

"INTERSECCIONES: la palabra cruzada" en La Noche Blanca de Avilés, 2013

Algunas fotos de nuestra intervención (Natalia Menéndez y Esperanza Medina) en La Noche Blanca de Avilés este año. El título del proyecto es "Intersecciones: la palabra cruzada", un diálogo a dos voces en el que el lenguaje poético se enriquece con el musical y la percepción onírica del color.