viernes, 14 de agosto de 2009

Hebe Solves




UNA MÁS, UNA MISMA
(2006)

-Vos, mamá ¿por qué no trabajás
de vendedora de café?
-No, yo a la cancha no voy
detrás de una moneda
que desprenda el estadio
al ritmo de los goles.
No soy mesera, cafetera, moza
ni bajo la cortina metálica del bar
para beber el resto de las copas
a solas. Soy un ama de casa.
una más, una misma.

Pude haber sido una poeta
profesional/confesional/neo-barroca/
experimental/existencial/neo-romántica/social
suicida/iluminada/conceptual/espiritual.
Y preferí ser una más,
oscura, pensando cosas
mientras se quema la comida.

Surcos/arrugas producidas
por maquilladoras sutiles
me atacan
y soy siempre la misma, una más.
Digo que es el mapa de mi piel,
la memoria del mundo
que tuve y que no tuve.
Pero… ¿qué pasa conmigo?
_
Pude ser la mujer de un líder,
la pareja periodística
del noticiero de tv o de radio
(“A ver… ¿qué temperatura tenemos hoy?”).
Pude ser la compañera
de un revolucionario,
la esposa de un médico exitoso,
la novia del masajista
o la alumna dilecta de un políglota.
Pero soy una más, una misma.

Soy una más, y a veces, una misma.
Olvido la cartera en el rellano
de la escalera, pierdo el tren,
bajo del colectivo
quizá en otra parada.
Cuento y recuento las bolsas de basura
en la calle, para ser una más
y camino en zig zag.

Olvido
los nombres de la gente,
sin llegar a loca/monja/puta/mendiga:
la que duerme en una cama de cartón
no soy su misma, no. La nombro
solamente.

Pero desato una granada
de recuerdos cuando me piden
documentos.
Mi identidad se fuga en los caminos
de las que fui y siguen siendo
sin mí.

Soy una más, soy una misma.
Me entrego a la memoria de los otros
y al olvido.
Hijos, amantes, nietas, nietos y maridos:
como todas las mujeres –mis amigas-
soy “el amor que mueve el mundo”
de pañales, alcanfor, serrallos,
perfumes, pan y vino.

Soy una más, soy una misma.
Igual pero distinta,
la escultora que clava
espátulas de luz
para tajear la sombra.
(Me exalto, me defiendo, soy la otra, ¿me reivindico?)
Sí. Soy una cada vez, una vez más.
Soy una misma.


Hebe Solves (1935-2009)

7 comentarios:

Santiago Redondo Vega dijo...

Una misma, mujer, no señora de..., persona con entidad
propia. No siempre es así la vida, no siempre lo ha sido, por suerte ya lo está siendo.

Hermoso poema y su trasfondo.

¡Enhorabuena! Esperanza por ese primer premio ex aequo con Ana Garrido (aunque lo tengan que llamar segundo) en las XLIII Justas Poéticas de Dueñas de este año 2009. Dos mujeres con nombre y apellidos (y no dos señoras de...) nos pusieron, a tres hombres, con los brazos en cruz y mirando a la pared.

Encantado de pasar por tu casa.

Un suludo.

Jorge Ampuero dijo...

Interesante poética.

Saludos...

alfaro dijo...

No la conocía,me gusta,
gracias por dejárnosla aquí.

Esperanza dijo...

Gracias, Santiago, mi casa es tu casa. Espero que no te hayas sentido de verdad de cara a la pared por mi culpa, nada más lejos de mi intención. Me alegró participar con todos vosotros del acto, fue una experiencia interesante que yo no había tenido hasta ese momento.
Enhorabuena a tí también.
Un beso

Esperanza dijo...

Jorge, a mí también me parece interesante. Hay que ser muy valiente para reconocerse "una más" y saberse "una misma".
Un abrazo

Esperanza dijo...

Alfaro, tampoco hace mucho que la conozco yo, por desgracia ha fallecido recientemente. He dejado un enlace en la entrada donde se puede ver alguna muestra más de su obra.
Un beso

Santiago Redondo Vega dijo...

Claro que no Esperanza, todo lo contrario. Y si así hubiera sido tampoco pasaba nada. Mi comentario iba e el sentido de tratar de hilar la base de tu poema con la situación reciente del certamen literario de Dueñas. Ni hombres ni mujeres, espíritus, mentalidades, inteligencias, aptitudes. El cerebro y la sensibilidad no deberían tener género sexual, pero todavía le tienen.

Un saludo.