domingo, 31 de octubre de 2010

Fantasía del cuerpo postrado, Luis Miguel Rabanal

Este año, el día del libro llegó a mí una pequeña joya, tanto por su contenido como por su edición. Como una joya lo he guardado para mí todo este tiempo y ahora toca lucirla un poco:



Es Fantasía del cuerpo postrado, de Luis Miguel Rabanal, editado dentro de los libros de CAMPARREDONDA, Con ilustraciones de Juan Carlos Mestre. Un auténtico placer leerlo, hojearlo e incluso tocarlo (qué le voy a hacer si el tacto es uno de mis sentidos favoritos).

Dejo aquí uno de los poemas que contiene:

XLIV

Seguro que alguien desde lejos te ama.
Asomado a su claraboya invisible y con ojos ávidos
repasa con reserva tu piel, intuyes
su calor, maldices su conducta.

Propondrá hacer con tu recuerdo
una hoguera.


Luis Miguel Rabanal.

jueves, 28 de octubre de 2010

Algunas fotos de "Armadura de azúcar" en la librería Cervantes.



Como siempre, la librería Cervantes es la mejor de las anfitrionas posibles para los libros. Muchísimas gracias por su amabilidad y su calidez. Imposible no sentirse como en casa allí.




(foto gentileza de Mª Rosa Serdio)





Gracias también a Aurelio y a todos los que me acompañásteis ayer. Me sentí gratamente arropada.





viernes, 22 de octubre de 2010

"Armadura de azúcar" en la librería Cervantes




El próximo miércoles, 27 de octubre, se presentará en la librería Cervantes de Oviedo "Armadura de azúcar". Será a las 19.30.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Aunque tú no estás





El lunes 18 de octubre se presentó en Avilés un libro editado por la Sociedad Económica de Amigos del País de Avilés y Comarca en homenaje a Miguel Hernández, titulado " Aunque tú no estás", con la participación de textos de Natalia Menéndez, Esther García, Saúl Fernández y Esperanza Medina. La portada es de Miguel Solís Santos.

Aquí dejo uno de los poemas:

Y si soy mujer.
Y si he encontrado a veces
quien quiso hacerme nada,
hembras y varones arrugados y estériles,
tristes ladrones débiles de la fuerza de otros.

Y si soy mujer,
y me he sentido siempre como un águila,
en jaula o en montaña,
con el vientre habitado,
o los pies destacando sobre el ruido, y el mar, y los acantilados.

Soy mujer, pero podría haber sido hombre,
o león, o gaviota,
y llamarme Miguel.


Esperanza Medina

El libro se regalará a todos los asistentes al espectáculo LA CARAVANA DEL VERSO que se celebrará en La Casa de Cultura de Avilés el próximo miércoles 27 a las 20:15.



(foto tomada de La Nueva España, 19-10-2010, hecha por Ricardo Solís)

miércoles, 29 de septiembre de 2010

algunas fotos de la presentación en Avilés de "Armadura de azúcar"

Muchas gracias a todos los que me arropásteis en Valdecarzana, a los que lo hicísteis desde la distancia y sobre todo a la generosidad de Aurelio González Ovies.

Dejo algunas fotos del acto, gentileza de Marta y Jorge Iván














Se pueden ver algunas fotos más en el blog de Jorge Iván

domingo, 19 de septiembre de 2010

Presentación de "Armadura de azúcar" en Avilés



El próximo jueves, a las 19:00, presentarenos en el Palacio de Valdecarzana "Armadura de azúcar" a todos aquellos que os podáis acercar a compartir un rato con nosotros. Quiero daros las gracias de antemano y espero que disfrutéis con mi libro.

domingo, 1 de agosto de 2010

El epílogo de "Armadura..."




LA ARMADURA.

Era una niña como cualquier otra, pequeña, profundamente viva e infinitamente permeable. Su madre la llevaba al colegio todos los días, agarrada de la mano, siempre medio metro más atrás. El recorrido no era largo, ni difícil, pero los niños son así, suelen encontrar cosas maravillosas con que entretenerse en cualquier camino (lástima que perdamos esa virtud con el tiempo).
Cada mañana hacía una parada en el escaparate de la confitería, breve, porque el brazo de su madre tiraba de ella con insistencia. Llegaban tarde. Así que la visión mágica de aquel castillo de mazapán siempre era parcial, siempre descubría algo nuevo que no había llegado a ver el día antes… Pero Ella estaba allí cada día, aquella blanca armadura de azúcar, diminuta, perfecta, junto a la puerta del castillo. La niña sabía que le pertenecía, se la ponía para viajar a otras vidas, mágicas siempre. Sentía su cuerpecito encogerse hasta encajar perfectamente en el traje azucarado.
Podía verse, con su mirada maravillosa, a través del cristal desde su pequeña armadura, dura al tacto, pero delicada y vulnerable. Una sola gota de agua podía hacer un surco irreparable en aquel azúcar, una única lágrima causaría más daño que el viento o el frío. Tal vez eso fue lo que ocurrió, tal vez alguien lloró, una tarde, sobre la armadura de azúcar, porque sin saber cómo o por qué la niña fue dejando de soñar y de mirar el mundo desde aquella minúscula figura fuerte y dulce que aún no conocía las limitaciones ni los miedos.
Nunca supo muy bien cuándo ni cómo ocurrió todo, pero ahora recuerda que se sorprendió un día viendo, en vez de su castillo y su inmaculada armadura, cazuelas de barro, con brillante fabada, también de azúcar y mazapán caramelizados.



Éste es el epílogo de Armadura de azúcar. Relacionada con este epílogo ha salido hoy en el diario "La Nueva España" una entrevista un tanto loca y veraniega, con errata incluída, como tiene que ser. Las fotos del periódico se tomaron en la confiteria Vidal, encantadores y cuya repostería recomiendo. El castillo de azúcar que aparece en esta esntrada estaba en Belén (Lisboa),me pareció ver que en su torre se escondía la pequeña armadura.