domingo, 30 de marzo de 2008

PELAYO FUEYO

El mar, de siempre, ha sido objeto preferente de la poesía, pero a veces hay poetas que le dan una intensidad tal que cobra otro sentido, profundo, devastador, atrayente... Poemas como éste de Pelayo Fueyo, que me atraen sin remedio igual que los acantilados, entre el deseo y el miedo.
Iré poniendo aquí algunos de estos poemas, bajo la etiqueta de "el mar".

VOLVIENDO A DIOTIMA

Tiene el mar su mecánica
como el amor sus símbolos.
P. GIMFERRER

Voy a entregarme al mar, sin argumentos,
por ti:
soy el gris-perla
desvaído de azul, que ahora choca
contra la roca -¡blanco!-, y se hace verde-
esmeralda:
palpita
con fuerza el corazón.
No estoy aquí,
ahora que estoy tan cerca del saliente
donde rompen las olas:
vuelvo el rostro
al borde del barranco: hay una piedra
que ilumina de pronto, el horizonte,
y eres tú, que adivinas
ese aliento marino con que vengo
para hacerte mi amor sobre la hierba.

PELAYO FUEYO (de Parábola del desertor)

ALEJANDRA PIZARNIK

LA JAULA

Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

Alejandra Pizarnik

viernes, 28 de marzo de 2008

"La poesía son los poemas", Ángel González

Ayer, en el Club de Prensa de La Nueva España, integrantes del grupo Creactiva hicimos una lectura de poetas asturianos. Me quedo con la frase de Ángel González al referirse a la dificultad de ofrecer una visión totalizadora de la poesía: "la poesía son los poemas". Los poemas son la mejor carta de presentación de cualquier poeta, y eso fue lo que hicimos, presentar sus poemas.




En la foto, por la izquierda, Esperanza Medina, Rebeca Fernández, Fátima Fernández, Ana Ruiz, Verónica Canel, Natalia Menéndez y victoria Fidalgo (coordinadora del Club de Prensa de la Nueva España). Nuria Pozas en ese momento está haciendo la foto y Mª José Rosete no pudo acudir por la muerte de un familiar.

Los autores que seleccionamos en esta ocasión y las personas que hicieron las lecturas fueron los siguientes:

- Ángel González ( por Esperanza Medina)
- Antonio Gamoneda ( por Nuria pozas)
- Ana de Valle (por Rebeca Fernández)
- Marian Suárez (por Fátiam Fernández)
- José Luis García Martín ( por Ana Ruiz)
- Berta Piñán (por Verónica Canel)
- José Luis Piquero (por Natalia Menéndez)
- Olvido García valdés (iban a ser leídos sus poemas por Mª José Rosete)

lunes, 24 de marzo de 2008

Ángel González

ELEGÍA PURA

Aquí no pasa nada,
salvo el tiempo:
irrepetible
música que resuena,
ya extinguida,
en un corazón hueco, abandonado,
que alguien toma un momento,
escucha
y tira.

Ángel González

sábado, 22 de marzo de 2008

comida en la calle



Éstas son algunas de las fotos de mi última comida en la calle, mis amigos y nuestra mesa. Espero que deje de llover y el lunes poder hacer más fotos como éstas. ¡Nos vemos en la calle!



viernes, 21 de marzo de 2008

día mundial de la poesía

No soy dada a los días especiales, prefiero lo que se prolonga en el tiempo, como estos versos de Ángel González sobre una de las paredes de la Biblioteca Ángel González de Las Vegas. Sin embargo cualquier excusa sirve para celebrar la poesía.





A veces, un cuerpo puede modificar un nombre.

A veces, las palabras se posan sobre las cosas
como una mariposa sobre una flor, y las recubren de colores nuevos.
Sin embargo, cuando pienso en tu nombre, eres
tú quien le da a la palabra color, aroma, vida.
¿Qué sería tu nombre sin tí?

Igual que la palabra rosa sin la rosa:
un ruído incomprensible, torpe, hueco.


Ángel González.


(siento que la foto sea tan mala)

jueves, 20 de marzo de 2008

Olvido García Valdés

Diré tu nombre para traerte, vendrás
por la raíz, por el humor
del tronco, por los círculos
de tus años, por las hojas
vendrás al cimbrearse
altos los que hablan de tí.


Olvido García Valdés (de Y todos estábamos vivos)