domingo, 1 de junio de 2008

La nostalgia del caníbal



Este es el último libro de Natalia Menéndez, un sugerente menú de metáforas y sensaciones, para paladares exigentes. No os lo perdáis.

VIENTRE CON MERMELADA DE FRAMBUESAS.

De tanto dormir entrelazados
hemos comenzado a hacernos un nudo,
de la garganta al tobillo,
aunque tu cabeza duerma
junto a mis pies
y tu mano y tu vientre confitado
a miles de años luz
sobre las sábanas.
De tanto dormir entrelazados
hemos comenzado a confundir
de quién es ese brazo y esta pierna.
Y entre roce y roce,
nos pasamos lanoche
desatando nudos.

Natalia Menéndez, de La nostalgia del caníbal.




Natalia firmando libros el día de su presentación en Oviedo.

sábado, 31 de mayo de 2008

Premio Asturias Joven 2007

Ayer se presentaron los libros ganadores del Premio Asturias Joven 2007 en la Biblioteca de Asturias "Ramón Pérez de Ayala". El poemario de Natalia Menéndez La nostalgia del caníbal y los Relatos posindustriales de David Barreiro. Fue muy emocionante y muy merecidos los elogios que se hicieron a las obras de ambos autores. Enhorabuena a los dos.



En la mesa, por la izquierda, Adolfo Camilo Díaz, Mariano Arias Páramo, David Barreiro, Guillermo Martínez, Natalia Menéndez y Susana Rodríguez Sela.








(las fotos, como casi siempre, se las "robo" a Natalia)






Por la izquierda, aparecemos en la foto: Silvia Gándara, Esperanza Medina, Natalia Menéndez, Rafael Fernández y Eva Heres

jueves, 29 de mayo de 2008

érase una vez... un arte



El martes estuvimos en el Club de Prensa de La Nueva España, hablando de literatura infantil y presentando los primeros cuentos para niños publicados por Fátima Fernández.
Este es el enlace a la reseña del periódico:
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008052900_36_641047__Aviles-Erase-arte

Estoy totalmente convencida de que el primer motivo por el que hay que acercar a los niños a la literatura es porque es un arte, lo mismo que la pintura, la música, etc. Y el cuento infantil debe merecer ese calificativo, tenemos que ser exigentes con los libros de nuestros niños.



Aurelio González Ovies, Fátima Fernández y Esperanza Medina

miércoles, 28 de mayo de 2008

Encuentros

Esta semana tampoco ha aparecido mi artículo en la edición digital de La Nueva España, sólo en la impresa. Os lo dejo a continuación.




ENCUENTROS

Que la vida está llena de encuentros no es ninguna novedad, ni un descubrimiento original al que me haya llevado una larga experiencia. Que esos encuentros perduran a veces marcándonos y definiendo lo que somos es sabido por todos. Y que en otras ocasiones los encuentros son efímeros y apenas los recordamos con el paso del tiempo es también una realidad que vivimos constantemente.

Y sin embargo hoy, precisamente por un encuentro, he vuelto a otro muy lejano en el tiempo. He vuelto a los años de colegio, y he recordado a una mujer que fue muy importante para mi entonces y de la que no he vuelto a saber nada: Adela Rico. No, no era una de mis profesoras, era la madre de dos de mis amigas, mellizas, con la que yo compartía una afición que no parecía interesar demasiado a otros adultos entonces: la poesía.

No recuerdo por qué le enseñé la primera vez uno de mis poemas, pero vuelve a mi el ánimo y el entusiasmo que me transmitía, haciéndome desear ir a su casa ilusionada cada vez que escribía algo nuevo. Ella también escribía poemas. Siento enormemente no conservar ni recordar ninguno. En aquella época yo aprendía de memoria casi todos los que pasaban por mis manos. Ya apenas recuerdo unos pocos, de otros sólo me queda la impresión que sentía al recitarlos.

De la mano de Adela hice mi primera lectura poética, con trece años, en la radio, en Gijón (lamento no recordar en qué emisora fue o cuál era el motivo, pero para los niños la vida es presente y no necesitan convertirla en historia, esa necesidad nos invade con los años, con el miedo a desaparecer para siempre sin haber dejado nada tras nosotros). También de su mano acudí a mi primer recital poético, yo, una niña, junto con otros poetas como Víctor Botas, creo que en el Teatro Jovellanos. Se me aparece como un sueño lejano aquel escenario enorme y aquel patio de butacas con personas que me escuchaban ¿qué pensarían?

Quizás pensaban lo mismo que yo ahora cuando leo los cuentos que escribe Isora. Ella tiene once años y es mi otro encuentro, el que me hace volver al pasado, a la niña que quería leer y escribir por encima de todo, porque, como a Isora, escribir me gustaba incluso más que leer ( y sus ojos me dicen, cuando se confiesa con estas palabras, que leer realmente le apasiona).
Dos encuentros que me gustaría repetir. A Adela Rico quisiera reencontrarla para volver a enseñarle lo que escribo, para poner en sus manos los poemas de aquella cría que ahora son páginas de un libro y buscan su sitio en alguna estantería.
Tal vez dejar su nombre hoy aquí me ayude a conseguirlo.

A Isora, que tiene nombre de “princesa intrépida”, y es capaz de escribir historias que nos envuelven sorprendiéndonos con un guiño de niña que viaja más allá, siempre más allá… como Peter Pan lo hacía al País de Nunca Jamás, a ella, la encontraremos todos, en unos años, formando parte de los estantes de las librerías.
Pero para ese encuentro, de momento, tendremos que esperar.

domingo, 25 de mayo de 2008

el martes a las siete

EL MARTES A LAS SIETE

Deshojabas palabras adiestradas y esquivas
mientras la eternidad se derretía.

Sólo pude añadir
¿me pagas el café?
y salir desangrada hacia la vida.


Sin ti.


EM

sábado, 24 de mayo de 2008

Sofía Castañón

De "Las afinidades electivas" tomé también prestada la foto de Sofía Castañón. Su libro ganador del I Premio de Poesía Joven "Pablo García Baena", Últimas cartas a Kansas, es uno de los tres que han llegado a mi esta semana (el jueves los tres, para ser exactos). A Sofía "casi" la conocía, aunque no personalmente sí algunos de sus poemas y su nombre. He disfrutado con el encuentro.




Aquí alguno de sus poemas... no dejéis de leer el resto

L'ASTRONOME QUI REGARDE EN BAS

Lavas las manos
en lo profundo del cosmos
mientras me miras
con sonrisa dulce
y dices que me entiendes.


II

Esta noche
al verte
sólo se me ocurren
todos
los tópicos del mundo.

Y suenan tan bien.


Sofía Castañón

Beatriz Ros

También conocí a Beatriz Ros. Con su libro De cómo descubrí que seguía viva ganó el I Premio de Poesía Joven "Pablo García Baena", junto con Sofía Castañón.

Ella define así su poética:
Escribo sobre mi
porque no sé nada de los demás
pero sí sé que yo
podría ser cualquiera

Y a mi me gusta esa definición.


(la foto la tomé prestada de "Las afinidades electivas")


LO MÁS TERRIBLE DE TODO FUE EMPEZAR
tomándonos un té.

(Con lo que me gusta)

No sé qué marca, pero siempre ardía.
Tuve que esperar mucho hasta poder beberlo.
Tiempo para que me dijeses cosas
que sólo se pueden tragar
con ayuda de agua hirviendo.

Ese invierno bebí té todas las tardes
te vi todas las tardes.

Hacia el verano, y eso es lo terrible,
me vi comprando tila en las tiendas que no
cierran.

Beatriz Ros